Este es un archivo de escritura libre. En él cuento mis penas, mis alegrías o mis miserias tal y como vienen a mi cabeza. En estos momentos estoy en una crisis depresiva leve. Los estudios me van mal y  ellos siempre fueron mi principal motivo de satisfacción en la vida ya que desde la adolescencia no he tenido muchos amigos ni amigas.

 

Hace tiempo que quería escribir, pero cuando tenía la oportunidad me echaba atrás por vergüenza o falta de inspiración.

 

A veces tengo miedo a ser un frustrado. A no recuperar las ganas de estudiar y fracasar. Pero el miedo se disipa porque esto me ha pasado otras veces y me he recuperado. Aún así tengo miedo a convivir con esta enfermedad toda mi vida y no comprender por qué. Tengo miedo a ser diferente, a no tener relaciones con mujeres, a no saber por qué, a no aceptarme. Y otras veces no tengo miedo a nada y me creo capaz de cualquier cosa, y pierdo el control y luego me deprimo como ahora.

 

Y cuando pienso todo esto creo que soy un tipo peculiar con una enfermedad “simpática” y esto me consuela.

 

Cuando me siento capaz de todo me siento capaz de ser futbolista profesional o un genio de la física o del ajedrez sin esfuerzo. Esto y la euforia y desinhibición me llevan a hacer cosas de las que me arrepiento ahora, pero de otras cosas no me arrepiento. Añoro esas sensaciones y añoro también los periodos de normalidad en los que me parece que no voy a recaer. Pero la experiencia te hace ser cauto y respetar el peligro. Estoy contento con la medicación y con los médicos. Espero no tener que ser internado nunca más.

 

Este año no me siento con ganas ni capacidad de llevar el curso con éxito. Siento la necesidad de contárselo a todo el mundo. No encuentro consuelo en nadie, excepto en los que no me dan ningún consejo y se limitan a escucharme. No trabajo, ocupo el tiempo en ir a las clases (no entender casi nada), nadar, ver la tele y acompañar a mi hermano a la consulta. Apenas salgo. Sólo para ir al cine con unos amigos de la facultad. También voy al fútbol con mi hermano. Espero que escribir esto me sea de utilidad.

 

Cuando estoy en clase lo paso mal. Otros años disfrutaba, me gustaba incluso estudiar. Ahora me resulta muy difícil. En clase me dedico a pensar en mi situación, en tratar de comprenderla.

 

Pienso que mi principal problema es mi relación con los demás, especialmente con las chicas. Me siento incómodo cuando estoy ante una chica que me gusta, no se que decir.

Creo que el origen de esto está en mi infancia. Tuve un médico privado que insistía en esto. Me preguntaba si de pequeño mis padres me ayudaban a resolver los problemas que tenía o dejaban que yo solo me apañara. Yo no comprendía esta pregunta ni sabía la respuesta. Cuando yo me frustraba él me decía que podría comprenderme a mi mismo si me hacía las preguntas adecuadas. Esto me desconcertaba y hacía que la terapia no diera frutos de manera rápida.

 

Ahora, tres años después de esas sesiones de psicoterapia trato de sacarles provecho, de comprender sus preguntas, de plantearme las  preguntas correctas y de responderlas. Así he pensado que es verdad que mi padre nunca habló conmigo ni con mi hermano de sexo ni de chicas en nuestra infancia y adolescencia. Una noche del verano pasado en la que no podía dormir debido a una subida en mi estado de ánimo le conté esto a mi padre. El pobre me dio la razón. Él se quedo huérfano cuando era muy pequeño y tuvo que ponerse a trabajar con diez años. Creo que el hecho de que el perdiera a su padre tan pronto puede explicar que no haya sabido comunicarse con sus hijos.

 

Me gustaría controlar mis subidas. No hacer tonterías. Pero cuando estoy subido me creo que ya estoy curado, que ya no tendré que comerme más la cabeza, que tendré éxito con las chicas. Si alguna me rechaza, me da igual, porque las subidas vienen después de haber tenido buenos resultados en los estudios, que son como el colchón que salva una caída. Pero pierdo el control y hago cosas que ponen nerviosos a mis familiares. Sobre todo a mi madre. Discutimos por cualquier tontería, me vuelvo muy suspicaz. Me entran muchas ganas de irme de casa y me veo perfectamente capacitado  para encontrar un trabajo y estudiar al mismo tiempo. Después cuando retomo los estudios me doy cuenta de que no puedo concentrarme. Esto me hace deducir que no es posible seguir así, me siento incapaz de hacer realidad mis ilusiones. Entonces me deprimo, me vuelvo miedoso, me vuelvo a comer la cabeza. 

 

Pienso que cuando entro en una fase maniaca trato de vivir las experiencias que mi timidez me ha dificultado vivir. Trato de compensar una adolescencia pobre en relaciones, especialmente con las chicas. Por eso uno de los primeros síntomas es que me desinhibo, trato de ligar urgentemente.

 

Me pregunto cuál es el motivo de que me halla relacionado poco. Esto es lo que pienso: cuando era pequeño tuve un par de peleas con mi mejor amigo del barrio. Tras las peleas yo me sentía perdedor y desarrollaba un gran rencor hacia mi amigo. Perdí mucha confianza en él. Más tarde, en los últimos cursos del colegio también me peleé con mi mejor amigo del colegio. En el instituto paso algo similar.  Todas estas peleas son normales entre niños o adolescentes, pero me parece que a mi me marcaron profundamente. Mi tesis es que a raíz de estas peleas perdí confianza en tener amistades profundas. No supe perdonar a mis amigos. Aparte de esto, en el instituto tuve un acné muy fuerte y estaba acomplejado. Estas son algunas excusas. Supongo que la explicación es más compleja o quizá más difícil de encontrar.

 

Mi hermano tampoco tiene mucho éxito con las chicas. Recuerdo que cuando tenía quince años las chicas le  acosaban, pero él las rechazaba. Nunca ha tenido novia. Ahora sale con mujeres viejas o muy feas que le crean problemas. Trata de ocultarlo. Yo creo que no está bien lo que hace y me da mucha pena. He perdido mucha confianza con él. Es imposible hablarle del tema. Cuando sale nunca dice adonde va o miente. También padece problemas mentales a raíz de haber consumido drogas. Me da la sensación de que no pone nada de su parte para recuperarse. Él siempre ha sido un punto de referencia para mi, por eso me da miedo acabar siendo un fracasado con las mujeres también.

 

Cuando yo tenía unos doce años estuve más de un año sin hablar con mi hermano a raíz de una absurda pelea. El me acusó injustamente de haberle roto unas gafas. No se si esto pudo afectarme o puede explicar algo.

 

Tengo un temor al cual no encuentro una explicación. Tengo miedo a echarme una novia y que a mi hermano le entre envidia y trate de fastidiar la relación. Tengo otra preocupación: no ser capaz de llevar adelante una relación, no saber mantener la relación. A lo largo de mi vida he rechazado a muchas chicas. En mi casa siempre me han dicho que soy muy guapo; yo me lo he creído. He tenido el listón alto. A veces me ha gustado una chica y cuando he descubierto que yo le gustaba a ella a dejado de interesarme.

 

Con mi madre no me llevaba muy bien en la preadolescencia y en la adolescencia. Cuando me peleaba con mis hermanas o mi hermano tenía la sensación de que ella siempre me perjudicaba. Recuerdo que de pequeño me daba unos besos y unos achuchones exagerados a la salida del colegio. Esto me hizo desarrollar cierta arisques hacia ella. Después de mis primeros brotes de enfermedad volvimos a llevarnos bien, pero sigo sin ser cariñoso con ella.

 

Mi médico privado me decía que mi forma de ser me hacía daño y que estaba a tiempo de cambiarlo (tenía dieciocho años). Me decía que algún día me alegraría de haber tenido un brote psicótico. Según él (yo pienso lo mismo) mi principal problema es que no tengo suficiente autoestima, que me preocupa demasiado lo que los demás piensan de mí, y que sólo me atrevo a relacionarme desinhibidamente cuando pienso que soy perfecto, grandioso (por ejemplo, cuando pienso que puedo ser futbolista). Las sesiones eran complicadas, yo no colaboraba porque me sentía atacado. Mi madre me decía que debía ver al médico como un amigo. Yo me ponía a la defensiva y me  sentía herido; quizás porque la verdad duele.

 

Actualmente estoy depresivo. He perdido el gusto que en condiciones normales tengo por mis estudios. No tengo un grupo de amigos con el que salir a pasarlo bien. Además hace mucho que no salgo. Puede que el concepto de pasarlo bien sea muy exigente para mí. Cuando era pequeño me encantaba jugar al fútbol en la calle. Cuando mis amigos del barrio y yo crecimos el fútbol dejo de ser el principal divertimento. Yo solamente bajaba cuando se jugaba al fútbol. Además, los estudios empezaron a ser muy importantes para mí, me exigía lo máximo. Pasaba las tardes haciendo los deberes y estudiando. Recuerdo que una tarde, cuando tenía unos once años, me eché a llorar en la cama porque tenía que estudiar (yo mismo me lo exigía) y no podía salir a jugar. En conclusión, creo que no me lo he pasado mejor haciendo otra cosa que jugando al fútbol en el barrio.

 

Me gustaría salir de la depresión y tener algo parecido a un brote pero con  autocontrol. Desinhibirme, pero no de manera brutal. Creo que he tenido periodos más o menos largos en estas condiciones, bajo medicación, en los que he sido muy feliz y las cosas me iban muy bien. En definitiva, me gustaría volverme loco pero no del todo. Mi madre dice que los médicos no deberían quitarme toda  la medicación.

 

Mi primer brote psicótico estuvo precedido de una estancia en el instituto (en realidad un colegio privado) en la que me relacione poco. Envidiaba, al igual que muchos de mis amigos, a una pandilla, en la que estaban las chicas mas guapas, que parecía pasárselo muy bien. A mí me hubiera gustado ser amigo de ellos, pero mi timidez o mis complejos me lo impedían.

 

Durante el último curso obtuve el Premio Extraordinario de Bachillerato. Escuchaba un grupo de rock cuyas letras aludían continuamente a la confianza en uno mismo y  producía en mí un efecto euforizante. Además, leía libros de un autor  que contaba historias de personajes mesiánicos. Todo esto fue un cóctel que provocó un comportamiento desconocido. Un día, mientras escuchaba al grupo de rock, me puse a llorar desconsoladamente, lamentándome de todo aquello de lo que pensaba que mi timidez me había privado. A partir de entonces me desinhibí completamente. Regalé una rosa y un libro a una chica que tenía novio, robaba libros en unos grandes almacenes, interrumpía a los profesores en clase continuamente, hacía reír a mis compañeros con mis intervenciones. Me sentía el más popular del colegio. En la calle hablaba con desconocidos; repartía folletos del grupo de rock. Me sentía capaz de hacer cualquier cosa. Mi tutor avisó a mis padres y decidieron llevarme a urgencias tras consultarme. Yo acepté, me sentía importante, pensaba que se darían cuenta de que era un superdotado, de que era un caso excepcional. Cuando el médico me atendía yo creía que aquél era un psiquiatra especialmente preparado para casos como el mío. Yo estaba muy delgado y había perdido el sueño y las ganas de comer. Me mandó tomar Ziprexa. Me dirigió a la Unidad de Día. Cuando leí el prospecto del medicamento pensé que era para casos únicos. Además, en la Unidad de Día me dijeron que me iban a meter en el programa Puente. También esto me pareció algo especial. Sufría paranoias.

 

Después de unos días de euforia controlada vino la depresión cuando no podía concentrarme. Mi madre me vio sufrir tanto que cometimos el error de acudir a un psiquiatra privado en lugar de esperar la cita con la Unidad de Día. Este psiquiatra privado, de gran prestigio, ya había tratado a mi hermano. Me quitó la Ziprexa y me aseguró que sacaría matrícula a final de curso. Me mandó Motiván  y Tegretol. A los pocos días volví a sentirme eufórico. Volví a robar libros y a hacer otras cosas como las de la primera subida. Además, fui un par de veces a urgencias por mi cuenta.  En casa debatimos si debía seguir con el médico privado o ir a la Unidad de Día. Decidimos lo segundo. Cuando iba al hospital con mi madre y mi padre tuve una discusión con éste último. Salí corriendo y me metí en urgencias. Decidieron ingresarme. Fue a finales de Enero. A mi me pareció injusto. Me resistí inútilmente. Todavía pienso que este ingreso fue fruto de la mala suerte.

 

Desde que era muy pequeño viví con la sensación de que llegaría a ser alguien muy importante. Era de los más destacados de la clase, cantaba y bailaba sevillanas muy bien, jugaba al fútbol muy bien y todos me decían que era muy guapo. Tenía la sensación de que todo lo que me rodeaba era una ficción, de que era el protagonista de un gran experimento científico.

 

En el hospital lo pase mal. Quería salir de allí cuanto antes. Era peor que una cárcel; no hay ni tan siquiera un patio. Tomaba mucha medicación y comía atrozmente por lo que engordé mucho. Recuerdo que llegué a creer que me habían ingresado para ayudar a otros enfermos a curarse. Estuve dentro unos veinte días. Cuando salí aún estaba eufórico y pensaba que podría aprobar el curso. Recuerdo que me encantaba jugar al fútbol con niños pequeños en el club. En todas mis subidas he hecho esto. Esta es una de las cosas de las que no me arrepiento.

 

Fui a clase y mis compañeros y mi tutor me animaban y me querían ayudar a ponerme al día. Pero no pude, no tenía fuerzas. Decidí repetir curso. Esto me deprimió. Por otra parte empecé unas sesiones semanales con el doctor Gálvez. Estas sesiones duraron un año y medio. Al final de las sesiones, ya sin medicación, el Dr. Gálvez me dijo que lo llamara si tenía algo importante que decirle porque “el trabajo” se estaba haciendo “muy cuesta arriba”. Pero no volví a verle. Esta enfermedad es muy traicionera.

 

Todavía hoy pienso que terminaré teniendo éxito en la vida. Creo que es un mecanismo de defensa ante la depresión. Pienso que tengo cualidades, pero que mi estado de ánimo me impide usarlas. Al mismo tiempo me siento culpable. Dudo si no estudio porque no puedo concentrarme o porque tengo pereza. Tengo miedo porque mi carrera ha dejado de gustarme. Espero que sea pasajero.

 

En momentos como estos me gustaría tener una pandilla de amigos, una novia o un trabajo, pero es cuando menos capacitado para conseguir alguna de estas cosas me siento. En cambio, cuando estoy subido sí que me siento capacitado.

 

Los médicos me dicen que debo salir y hacer amigos, pero yo no tengo ganas ahora. Tengo miedo a ser rechazado y una baja autoestima. Me han diagnosticado un trastorno psicoafectivo. El Dr. Gálvez me decía que podía cambiar mi manera de ser, que mi relación con los demás era como una asignatura que tenía que aprobar. Pero yo ya estoy suficientemente triste por no poder estudiar como para preocuparme también de eso. Quiero curarme pero no tengo ganas de salir los fines de semana.

 

He pensado en dejar los estudios este año,  pero entonces tendría que ir a los talleres y eso me apetece aún menos. Cuando me levanto por la mañana no tengo ganas de nada. Durante los dos últimos años me levantaba alegre. Mis compañeros se extrañan de verme tan triste. Me entran ganas de llorar. Pienso que si el año que viene sigo así estaré en un infierno.

 

Repetí C.O.U. y fui recuperando el ánimo a lo largo del curso, conforme iba aprobando con poco esfuerzo. Hice pocos pero buenos amigos. En los recreos solíamos ir a jugar al pin-pon. Lo pasé realmente bien. Decidí dejar de preocuparme por mis relaciones con los demás, no presionarme. Llegó la selectividad y aprobé sin problemas. Me lo pasé muy bien mientras la hacía. Antes le había pedido salir a una chica del colegio que no aceptó. Mi hermano me dio un mal consejo: no insistir. Lamento haberle hecho caso. Tras la selectividad volví a subirme, me sentí liberado. Un año antes sentí mucha pena al ver a mis compañeros terminarla.

 

Salí con unos amigos para celebrar el final de la selectividad, me colé en la final de la Copa del Rey haciéndome pasar por miembro del catering, al día siguiente me pasé la mañana jugando al fútbol por las calles del centro, incluso le di balonazos a la Giralda. En el club me puse a jugar al fútbol a las cuatro de la tarde en pleno mes de junio. Ni siquiera me acordaba de que hacía año y medio había estado ingresado.

 

Mis padres estaban de viaje y yo me sentía con más libertad. Decidí salir del club a la calle con destino a casa, pero pensé en darme una vuelta por el centro. Me metí en un bar-restaurante americano donde me solía reunir para comer con mis amigos. Allí me puse a cantar canciones del grupo de rock que tanto me alteraba. Mientras cantaba me puse a llorar muy intensamente. Esta vez incluso llegue a pensar que las canciones hablaban de mí.

La paranoia era más fuerte y peligrosa. Salí del bar y me puse a correr (esa noche anduve y corrí mucho), paré a llorar en un portal con la camiseta sobre la cabeza. Entonces tuve una alucinación auditiva. Escuché: “Vicente se ha parado”. Me levanté y seguí andando y corriendo, incluso bailando, hablando con desconocidos, parando un coche de la policía... Pensaba que toda mi vida había estado y estaba siendo controlada. Llegué al hospital, a urgencias, y me recomendaron irme a mi casa. En casa mis hermanos y mi abuela estaban muy preocupados. Eran las cuatro o las cinco de la mañana.

 

Al día siguiente me peleé con un chico del club porque pensaba que me habían robado la pelota. Por la noche, me metí en la ducha. Me quede en ella mucho tiempo y mi hermano me pedía que saliese. Me cabreé y empecé a dar chillidos lo más fuerte que pude. Me peleé con mi hermano y me ingresaron. Esta vez no me resistí. Volví a creer que era muy especial y a tener otras sensaciones parecidas a las de un año y medio antes. Padecía mesianismo.

 

Cuando más triste me encuentro y me entran ganas de llorar siento en mi interior que me voy a poner bien. No me importa no tener muchos amigos, valoro más lo que tengo; mi familia, mis aficiones, yo mismo y mi soledad. Especialmente ésta me parece maravillosa.

 

Mi actual médica me ha dicho tras leerle todo lo anteriormente escrito que debería escribir más acerca de sucesos de mi vida cotidiana, cosas menos abstractas. A mí esto me parece muy difícil, pues pienso que mi vida es muy aburrida. Por ejemplo hoy me he levantado con gran pereza y tristeza; aún así algo más animado por ser viernes y por no tener clases por la tarde. He ido a la facultad con mi hermano y mi padre (me llevan en coche). En el camino escuchábamos las noticias de la guerra en Irak. Al llegar a la facultad he entrado en clase y me he sentado en mi asiento habitual sin apenas hablar con nadie, no por no tener compañeros con los que me relaciono normalmente, sino porque mi estado de ánimo me impide encontrar placentera una conversación de este tipo.

 

La primera clase ha sido la de electromagnetismo. Es la que menos me aburre ya que logro entender algo de lo que se explica. No ocurre lo mismo con las otras dos clases que he tenido, durante las cuales me resulta difícil mantener los ojos abiertos. Me dedico a pensar en música para pasar el tiempo.

 

En el recreo he salido solo y he ido a comprarme un pastel. Luego me he reunido con los tres mejores amigos que he hecho en la facultad. Hablamos casi siempre de fútbol. Sospecho que uno de ellos es homosexual ya que se acerca mucho a mí (físicamente hablando). Tiene novia y no se que pensar. Me hace sentir muy incomodo. Podría seguir, pero ya me he cansado de este día.

 

Me gustan las tardes soleadas en las que espero sentado en un banco del campus a  la puerta de mi facultad a que empiece mis clases de Alemán. Deseo que me encuentre por azar a la chica de mi vida, por ejemplo a una chica maravillosa que conocí mientras hacíamos selectividad. Sé que estudia Psicología. Me lo encontré dos años después y no sé porque no le pedí el teléfono. El caso es que ni se me paso por la cabeza...

 

El otro día salí con unos amigos del club. Ya hacía tiempo que uno de ellos me proponía ir a dar una vuelta, pero a mí no me gusta mucho lo que hacen, que es beber en la calle básicamente, y además tenía pocas ganas de salir.

Estuve la mayor parte del tiempo hablando con uno de ellos, que también tiene un leve trastorno mental según cuenta, y fueron muy interesantes algunas de las cosas que me dijo. Dice que le ayuda imaginar un círculo dividido en cuatro regiones: Relaciones, Equilibrio,  Ocupación y Trabajo. Además, cada porción podía uno dividirla en otras. Sería conveniente tener llenas todas las partes del círculo. También me contó que le es muy gratificante hacer todos los días, o los que pueda, algo nuevo, algo diferente e impulsivo para sentirse mejor consigo mismo. Por último me dijo que es aconsejable para mejorar la autoestima dibujar un árbol en un papel con sus frutos y sus raíces. En los frutos se han de escribir los objetivos o logros que uno consigue alcanzar. En las raíces las cualidades que nos han permitido alcanzar esas metas.

Le dije a este amigo que me parecía una persona muy sabia y que le incluiría en estos escritos.

A partir de ahora voy a indicar la fecha en que escribo.

 

28-3-03.

Mi hermano me ha comentado que cuando era adolescente y las chicas le acosaban, él no se aprovechó de ello porque aún era inmaduro (no tuvo pelos en la axila hasta los dieciséis años). Pienso que a mí me ha podido ocurrir lo mismo.

Tengo muchas ganas de que mi hermano tenga novia. Le he aconsejado pensar menos en el sexo. Él me dice que el sexo es muy importante y yo le respondo que a las mujeres no les gustan los hombres que piensan así. Por mi parte, hace tiempo que no me masturbo. Quiero limpiar mi mente de pensamientos obscenos para ver si así me resulta más fácil relacionarme con las chicas. Además, después de masturbarse me invade un sentimiento de culpa y de soledad muy desagradables. Pretendo buscar una chica con la que mantener una relación de amistad. Mi hermano dice que me estoy volviendo un “curilla”.

29-4-03

En Semana Santa mi hermano, mi hermana melliza y yo nos fuimos a la playa. Lo pasamos bien, nos reímos mucho. Yo me enfadé en ocasiones con ellos pues me parece que gastaban demasiado dinero. En eso me parezco a mi madre. Mi padre, en cambio es más gastoso. Esto y otras cosas me han llevado a inventar una hipótesis que me parece interesante: que los hijos de padres con personalidades enfrentadas tiendan por algún motivo relacionado con este enfrentamiento a estar más predispuestos a padecer enfermedades mentales.

Mi tío ha tenido otro hijo con la que será su segunda mujer. Parece ser que quiere que yo sea el padrino. Esto me llena de orgullo. Mi madre y mi abuela dicen que soy el hijo que mi tío siempre quiso tener. Me cuentan que me parezco mucho a él cuando era joven en mi forma de actuar. Esto me agrada pues yo siempre he admirado a mi tío.

8-5-03

El Dr. Guerrero me ha cambiado la medicación. Tengo un poco de miedo a que no me siente bien. Pero confío en que el miedo se me pase. El Dr. Guerrero es una persona distante. Emplea poco tiempo en escuchar al paciente y actúa con un aire de superioridad. No encuentro el momento de hablar con él de mis preocupaciones. Puede que no sea eso lo que yo necesite.

El verano se acerca. Creo que he perdido algo de peso. Por lo menos llevo mucho tiempo sin engordar. Esto me anima. Espero estar animado y con ganas de estudiar para el curso que viene. Tengo que dejar de preocuparme por no poder venir a ayudar a mi hermano en la consulta. Quiero ir a clase por la mañana y estudiar y nadar por las tardes. Quiero volver a disfrutar estudiando y estando en clase. A tomar unos apuntes impecables. Para ello debo estar concentrado y no perder el hilo. Puede que dentro de un año, dos o más vuelva a recaer. Pero esto no me debe preocupar ahora.

15-5-03

Estoy en la consulta con mi hermano. Estoy algo depresivo. Hace mucho calor. Vuelvo a tener miedo a no poder estudiar el curso que viene. Veo a mis compañeros en clase y algunos que no has sido tan brillantes como yo en los dos primeros cursos se enteran de las explicaciones. Pero les resulta, según cuentan, bastante más difícil este curso de tercero. Voy a tener que esforzarme mucho si quiero aprobar. Esto me preocupa pues no sé si seré capaz de soportar el cansancio mental que los estudios pueden crearme.

 

Estos últimos días de curso voy las dos primeras horas a clases y después voy a nadar. Me lo tomo con tranquilidad. Me siento mal porque con la edad que tengo (veintitrés años) todavía no he trabajado, exceptuando cuando estoy en la consulta.

Creo que tengo pocas cualidades para gustarle a las chicas. Soy tímido y huyo de hacer amigos. Además soy egoísta. No me gusta que me ayuden. Soy un solitario que no sabe conquistar a las chicas y que puede que tenga el listón muy alto. Me creo que soy muy atractivo. Pienso que le gusto a las chicas, pero cuando una chica me gusta a mí me entra miedo y no se por qué. Me pregunto si seré capaz de llevar una relación con una chica. No me veo recordando todos los aniversarios y demás días para hacer regalos. No tengo ganas de cambiar mi manera de ser. Espero que encuentre alguna chica a la que no le importen mis defectos y que me guste.

Siempre que he intentado ligar he estado algo o muy subido. No se si esto es un problema grave. Me gustaría estar un poco subido permanentemente.

20-5-03

En la clase de Alemán hay una chica que me gusta mucho. Pienso bastante en ella y creo que me estoy enamorando aunque aún no hemos hablado. Sé cómo se llama y que estudia Filosofía. Tiene un pequeño defecto, la he visto fumar. Las clases se acaban y me temo que no voy a tener una buena oportunidad para hablar con ella teniendo en cuenta mi timidez. Además pienso que es probable que tenga novio. De todas formas estoy contento de sentir algo así después de casi un año.

22-5-03

Algunas noches de verano me dedico a observar a una chica que se queda sola en su casa y se dedica a bailar. Calculo que tendrá unos dieciséis años. Creo que sabe que la miro. Lo hago desde mi habitación.

Siento que quiero ser diferente al resto de la gente. No me conformo con ser uno más del montón. Está claro que todos somos diferentes, pero lo que yo quiero es destacar. Quizás esto esté relacionado con mi dificultad para tener amigos, mis delirios de grandeza. Otras veces soy más “modesto” y me conformo con tener un trabajo que me guste y ganar mucho dinero.

29-5-03

Estoy otra vez en la consulta con mi hermano. Las clases ya han acabado y me espera un verano en el que me dedicaré a nadar, hacer gimnasia y venir a la consulta. A veces me planteo la posibilidad de poner cartelitos anunciándome para dar clases particulares. Pero la verdad es que no tengo ganas. Tengo miedo a trabajar. Esta es la triste verdad.

Esta enfermedad te permite darte cuenta que la felicidad se pierde con mucha facilidad. La felicidad es efímera. Sobre todo si la basas en los estudios o el trabajo, si no llevas una vida afectivamente sana; es decir, si no tienes amigos que te apoyen en los momentos difíciles. Me pregunto si mis relaciones personales entran dentro de lo que se puede considerar normal. El caso es que me preocupa y me hace sufrir el pensar que no tengo amigos, ahora que me harían falta.

Siento un nudo en la garganta, una opresión en el pecho. Un sentimiento de desesperación, de pena. Siento esperanza después, pues también hay cosas que me hacen disfrutar y porque otras veces he salido de la depresión. A continuación siento miedo de que esta enfermedad me haga sufrir periódicamente.

Quizá sí que tenga amigos y algún día sepa disfrutar de ellos. Amigos no tienen porqué ser sólo los que ves con frecuencia, aquellos con los que sales por la noche de marcha. Recuerdo los amigos del barrio, del colegio y del instituto. Hace mucho que no veo a la mayoría de ellos.

11-6-03

Estoy preocupado porque creo que mi madre nos trata a mí y a mi hermano como si fuéramos niños. Cuando estoy eufórico me revelo contra este proteccionismo materno.

Me entran ganas de irme de casa. Me pregunto si no es legítimo desear eso. Me pregunto si algún día podré irme de casa y vivir mi vida sin que esté loco. Me pregunto si descubriré algún día cómo quiero y puedo ser sin hacerme daño a mí mismo y a los demás. Quiero sentirme libre, como me siento cuando estoy eufórico, pero no quiero estar enfermo.

Cuando me pongo eufórico me pongo a hablar sin parar. Ahora me doy cuenta de que llego a ser molesto para los demás. Pongo nervioso a mis familiares. No me puedo quedar callado. Creo que tengo que detectar que estoy animado antes de que los nervios se apoderen de mí. Las otras veces, cuando salí de la depresión y empecé a sentirme animado no se lo comuniqué a mi médico. Es un error que he de corregir.

17-6-03

Ayer por la mañana, mientras ordenaba los apuntes que he tomado este año y que no han servido para casi nada, sentí que el curso que viene voy a ser capaz de estudiar con gusto y aprobar. Son momentos de optimismo que tengo de vez en cuando y creo que son un buen síntoma. He pensado en sacar de la biblioteca algún libro de Física Cuántica para ojearlo lo que me apetezca este verano, sin ningún agobio ni obligación de entender nada.

Cuando era pequeño, en preescolar no jugaba con el resto de los niños a la guerra, sino que jugaba con mi hermana melliza y sus amigas a hacer palmitas. Más tarde cuando salía con mis amigos con doce o trece años para ir al cine o a jugar al parque recuerdo que cuando empezaban a gastar bromas o a jugar a lanzarnos naranjitas, yo encajaba mal estas bromas y juegos. Incluso terminaba llorando. ¿Habrá influido esto en mi dificultad para relacionarme?.

Busco sin cesar el origen de mi enfermedad, de mis pocas relaciones (sobre todo con chicas). Pero quizá no tenga sentido buscarlas. Siento que no obtengo ayuda de nadie. El médico de la Unidad de Día apenas me dedica diez o quince minutos cada seis meses y no se acuerda de mucho de las sesiones anteriores.

23-6-03

En la piscina a la que voy hay una chica amiga de la familia. Es algo alocada e ingenua a veces. Hace poco cortó con el novio. Me ha preguntado si quiero irme con ella de viaje. Iba en serio. No es una paranoia mía. Le he dicho que sí en broma. Veo difícil que yo termine aceptando. La verdad es que es algo que me ha animado. Desde que la conocí he tenido la sensación de que me tenía un aprecio especial.

El grupo de amigos de la facultad con los que voy al cine de vez en cuando y yo tenemos cosas en común. Éstas son la falta de seguridad y la timidez con las chicas. En el colegio me pasaba lo mismo con los amigos que tenía. Creo que termino relacionándome con gente así precisamente porque tienen esas características. Con ellos me siento seguro. Al mismo tiempo hay en mí un deseo reprimido de relacionarme con gente segura de sí misma. Pero no me sentiría seguro con ellos. El resultado es que no me encuentro del todo satisfecho conmigo, con mis amigos ni con lo que hacemos.

Vuelvo a estar muy preocupado por el curso que viene. Tengo sueños angustiosos al respecto. He sacado el libro de Física Cuántica de la biblioteca. Entiendo algunas cosas, pero les tengo que dedicar mucho tiempo.

25-6-03

En una ocasión, una psicóloga de la Unidad de Día me dijo que cuando me volviera a poner eufórico, ésta euforia se podría canalizar con ayuda de la Unidad de Día. Esto me dio esperanzas. Siento que cuando estoy eufórico mi mente funciona mucho más rápido de lo normal. Quizás, si esta actividad se pudiera canalizar, si se pudiera sacar provecho de ella, mi mente no tendría porqué crear ideas falsas y delirantes. Pero cuando enfermo me veo obligado por mi familia a reprimir mucho de lo que quiero decir o hacer. Ellos no aceptan que yo pueda ser diferente a como soy normalmente. Reconozco que es difícil para ellos cuando yo me comporto de forma inusual. ¿Qué puedo hacer yo?. Me entran ganas de hacer deporte, de escribir, de leer, de conocer gente, de disfrutar de la vida.

9-7-03

Tengo a veces la sensación de odiar a mi hermano mayor. Él siempre ha sido un referente para mí. Pero me ha defraudado mucho las cosas que ha hecho mal a lo largo de su vida. No sé si esto me ha marcado significativamente. Si esto fuera así, tendría que superarlo.

Voy a escribir las cosas que me irritan o avergüenzan de mi hermano:

Fuma mucho (casi dos paquetes diarios); es un inmaduro en muchos aspectos, está obsesionado con su imagen (tiene 32 años) y no tiene apenas amigos porque es un desconfiado; es un cínico, no acepta las críticas que le hacemos sus familiares y su máxima es que él no tiene la culpa de ser cómo es y no puede hacer nada para mejorar; sólo liga con mujeres viejas y/o feas porque supongo que no confía en él mismo; no cree en el amor, para él lo que le impulsa a estar con una mujer es sólo el sexo.

Por otra parte siento que tiene celos de mí porque soy nueve años más joven y estoy estudiando lo que me gusta (algo que él no ha hecho). Es una envidia sana, sé que se alegra por mí. Pero a veces esa envidia se puede materializar en cierta agresividad.

10-7-03

Mi baja autoestima me lleva a pensar que no me merezco tener novia o amigas íntimas. No me veo a la altura que creo que merece corresponder a una buena amistad. Por supuesto esto se agudiza cuando estoy deprimido. Cuando no lo estoy y sobre todo cuando estoy eufórico mi percepción cambia y me valoro más.

Mi problema es que me valoro positivamente cuando me van bien los estudios. No encuentro otros motivos en mi vida que me hagan aumentar mi autoestima. Puede que tener un buen estado de forma (un buen físico).

Los médicos me dicen que debo relacionarme más y valorar mis amistades. Esto es fácil de decir. La realidad con que yo me encuentro es difícil porque no me gustan los amigos que tengo. El sábado pasado rechacé ir al cine con un compañero de la facultad. ¿No sería más fácil valorar mi manera de ser?, ¿o es que no se puede ser como yo soy?. En verdad creo que me haría más feliz tener una novia fiel que un grupo de amigos.

15-7-03

Voy a describir mi situación así:

Soy tímido, inseguro, con falta de confianza en mí mismo, retraído, tengo una enfermedad... Las causas que me han llevado a ser así trato de encontrarlas pero necesito ayuda para ello y dudo si el doctor Guerrero está dispuesto a ello con un mínimo de interés. El caso es que me siento solo y aburrido, con carencias afectivas. Para defenderme me imagino que llegará algún día en que las cosas cambien y tenga una vida divertida, que tenga éxito al relacionarme con los demás, incluso ser  futbolista profesional. Cuando las cosas me van bien en los estudios siento que ese momento soñado ha llegado y pierdo la timidez, me desboco. Luego me doy cuenta de que hago un poco el ridículo, me deprimo y estoy un año sin poder estudiar.

La próxima vez que vea al doctor Guerrero voy a hablarle de esta inquietud que tengo. Quiero saber si sirve de algo hablar con él de cuáles son las posibles causas de mi enfermedad. También quiero saber cuál es mi situación actual., cuál es mi enfermedad, si es curable o no.

Cuando oigo que tal o cual deportista o artista ha llegado a triunfar a una edad menor que la mía me siento un poco triste porque pienso que yo podría haber conseguido alguna hazaña semejante si me hubiera dedicado a algo con interés desde pequeño. No puedo evitar culpar a mis padres por no haberse preocupado de esto. No sólo en mí, sino en ninguno de mis hermanos. Pero luego reflexiono y me doy cuenta de que no es justo culparles. Además, ya no sirve de nada. La verdad es que yo nunca puse mucho interés en ninguna actividad extralectiva. Mis padres no querían obligarnos a nada. Si yo soy padre algún día, me gustaría dedicar tiempo a descubrir qué  les gusta a mis hijos y ayudarles a hacer lo que quieran. Lamento que mi padre nunca nos dedicara tiempo por estar casi siempre trabajando. Lamento que él no tuviera un padre que le enseñara cómo ser padre.

16-7-03

Mi vida es monótona, por eso hablo poco de las cosas que me pasan; porque apenas si me pasa nada. Las clases acabaron y como no trabajo ni estudio paso las mañanas en el sofá viendo la tele. Por las tardes la cosa mejora; ahora me gusta venir a la consulta después de ir a nadar.

Pero he decidido que mañana, cuando vaya a comprar la merienda, que mi hermano y yo disfrutamos todas las tardes, voy a decirle algo a una cajera del supermercado que me gusta. Le quiero decir: “Vanesa, me gustas”. No le voy a mentir (algo que detesto). Pienso que es bueno para mí. No me importa demasiado que me rechace (es lo más seguro). Esa chica me gusta y yo voy a actuar de la forma que sé y que me hace sentir más cómodo. Además, aprenderé de la experiencia. No tengo nada que perder. Sería la primera vez que intento ligar sin estar eufórico.

17-7-03

Lo hice. Le dije a la cajera que me gusta. Fue más difícil de lo que esperaba. Me puse bastante nervioso. Cuando me estaba cobrando, le dije con voz temblorosa:

·        Oye...Vanesa, ¿no? –entonces ella, con la boca abierta, guiñó su ojo izquierdo. Creo que fue una muestra de sorpresa y desconfianza-. Quiero que sepas...que me gustas.

·        ¡Ah, muy bien! –contestó ella sonriendo con naturalidad, como si eso se lo dijeran todos los días.

·        No te importa, ¿no?

·        No mi arma, ¿qué me va a importar?

·        Bueno, adiós –respondí yo con una media sonrisa, algo más tranquilo.

·        Adiós.

 

Creo que ella se lo ha tomado con profesionalidad. Está trabajando y  no quería problemas de ningún tipo. Además estará acostumbrada a todo tipo de piropos e insinuaciones por parte de los clientes. También puede ser que tenga novio o incluso que esté casada.

Pensará que soy  un ingenuo o un salido y puede que tenga razón.

Quizás, si no me hubiera puesto tan nervioso (algo que ella percibió sin duda) su respuesta habría sido diferente.

Lo importante es que he adquirido una experiencia más. Además, si algún día la veo en otras circunstancias, ya tendré un paso dado.

Estoy contento de habérselo dicho. En adelante seguiré comprando allí, pero no le haré ninguna otra insinuación. No creo que a ella le haga mucha gracia. Pero no pienso avergonzarme. No he cometido ningún delito ni he hecho nada malo.

Este día puede haber supuesto un punto de inflexión en mi manera de relacionarme con las chicas.

Creo que estas memorias me han ayudado a declararme ante esa chica. Escribir mis experiencias del pasado y del presente constituye una importante vía de escape. Es como si al escribir me sintiera escuchado por alguien comprensivo. Por ejemplo, no voy a decirle nada de esto a  mi hermano; no me gustan sus consejos ni su manera de ayudarme, y menos aún las bromas que haría al respecto.

Hace ya algunas semanas que he vuelto a masturbarme con asiduidad. No me invade ningún sentimiento de culpa ni soledad después de hacerlo. Creo que éstos son síntomas de que estoy saliendo de la depresión.

22-7-03

Hoy he vuelto a comprar en el supermercado. Al pagar, la cajera me ha echado una mirada larga, como examinándome. No sé si yo le gusto o no. Lo que sé es que no me habría mirado así si yo no me hubiera atrevido el otro día a decirle que me gusta. Me ha gustado su manera de mirarme.

Estoy últimamente meditando mucho para descubrir por qué he puesto tan alto el listón con las mujeres. El primer motivo es que siempre me dijeron de pequeño que yo era muy guapo. Pero puede haber otros. Cuando tenía cinco años, en parvulito  me gustaba muchísimo una compañera que era la mejor amiga de mi hermana melliza. Yo diría que sentía hacia ella amor, que estaba enamorado de ella. Pero no se lo dije. Sólo tuve un gesto insinuante. Resulta que jugábamos mucho al conejo de la suerte ella, mi hermana y yo. Ella y yo siempre besábamos a mi hermana, pero un día me atreví a besarla yo a ella.

Cuando esta niña creció, en los últimos cursos de E.G.B., fue muy guapa de cuerpo y de cara y todos los niños estábamos locos por ella. Yo dejé de hablar con ella (mi hermana también, pues cambió de colegio) y no me gustaba ninguna otra chica del colegio, que por otra parte era muy pequeño. Mi conclusión es que comparaba a las demás con ella, con mi amor secreto. No faltaban las chicas que me tiraban los tejos, pero yo me mantenía fiel a un amor que ya consideraba inalcanzable. Pero el principal motivo por el que creo que las rechazaba es que no eran ni la mitad de guapas que mi amada. Ahora esa chica está casada.

28-7-03

Ayer por la noche me volví a sentir deprimido. Mi vida es muy aburrida, tengo muy poca diversión, apenas si tengo amigos y los que tengo son tanto o más aburridos que yo. Tengo veintitrés años y aún no he besado a una chica en la boca. Estoy desesperado.

Me parece que en este estado no le puedo gustar a ninguna chica que merezca la pena. ¿A quién le puede gustar alguien tan aburrido como yo? Puede que físicamente le guste a las chicas, pero no sé cómo conquistarlas.  Ya ha pasado la edad del tonteo, la adolescencia, y yo apenas la he disfrutado. Ahora, en mi juventud vuelvo a sentir que estoy dejando pasar los mejores años sin disfrutarlos. No tengo dinero, no tengo coche, no tengo buenos amigos, no me relaciono con chicas, soy inseguro, no tengo fuerza de voluntad para seguir los consejos de los médicos que me animan a salir. Pero yo no tengo ganas. Para colmo llevo tres años de retraso en mis estudios debido a la enfermedad y ahora vivo con la inquietud de no saber si el próximo curso podré concentrarme.

Tengo la esperanza de que alguna chica dé el primer paso y se acerque a mí y que me guste. Pero pienso que esto no ha pasado en muchos años y será que es muy difícil que ocurra.

Mi otra esperanza es salir de la depresión, gracias a los estudios como las otras dos veces, y estabilizarme en un nuevo estado de equilibrio emocional. 

30-7-03

Hoy se bautiza mi primo y yo seré el padrino. Es el primer bautizo al que voy (a parte del mío) y estoy un poco nervioso.

Mi tío no quiere que yo pague el convite porque dice que le sentaría mal que un estudiante como yo, que no trabaja, tenga que gastarse el dinero. Yo le digo que quiero pagar pero la verdad es que me quedaría a dos velas. No sé en qué quedará la cosa.

1-9-03

(Al final mi tío pagó y yo le hice a mi ahijado un regalo).

En agosto he estado en Chipiona y me han pasado cosas interesantes.

Salí un par de veces con un amigo del ajedrez. Tenía 19 años (cuatro menos que yo) y algunos de sus muchos amigos eran muy pequeños y yo no me sentía cómodo entre ellos. Otros sí eran de mi edad. De todas formas lo pasé bien y no me arrepiento en absoluto de haber salido con ellos. Siempre era mi amigo el que me buscaba en la playa o llamaba a mí para proponerme hacer algo. Yo nunca lo busqué. No tenía nada que proponer.

Todos los días en la playa me dedicaba a mirar a las chicas o mujeres. Buscaba aquéllas que me devolvían la mirada. Es una forma de intentar ligar que me excita. El día 30 me quedé mirando a una mujer de unos 40 años bastante bien conservada. Ya llevaba varios días mirándola. El que parecía ser su marido, que era bastante mayor que ella se sentaba retirado y dormía bajo la sombrilla mientras ella tomaba el sol sobre una toalla. Ella me devolvía las miradas y una de las veces nos quedamos mirándonos a los ojos durante un largo rato. Ella, que estaba bocabajo y con el sujetador desabrochado levanto el tronco dejándome verle el pecho. Después agachó la cabeza y se quedó mirándome de forma que sólo yo podía verle el único ojo que se le podía ver. Entonces la miré de arriba abajo durante mucho tiempo y ella me miraba igual. Fue muy excitante.

Ese mismo día me acerqué a una chica bastante guapa que aparentaba 27 pero que tenía 30. Tenía el pelo moreno pero resultó ser alemana, de origen turco. Hablamos en inglés y un poco en Alemán, idioma que he estudiado este año. Hablamos un buen rato, era muy simpática. Antes nos habíamos mirado fijamente. Me dijo que yo aparentaba 25 porque era muy maduro. Traté de quedar con ella para esa noche pero me dijo que tenía planes con su novio. Nos despedimos y no volví a verla al día siguiente. Esta fue la única ocasión en que intenté ligar en Chipiona este año.

Estas experiencias me han animado. A mediados de mes me quedé un día sólo con mi tía monja y mi abuela y me deprimí bastante. Pero ahora estoy más animado.

Jugué el Open de Chipiona de ajedrez y no me lo pasé tan bien como el año pasado.

He descubierto lo maravilloso que es quedarse mirando a una mujer a los ojos y que ésta te devuelva la mirada. Durante unos segundos parece que ambos formamos parte de un universo diferente.

Ya he pedido cita para el médico. Será el lunes que viene. He pensado en hablar con él de cuáles pueden ser las causas de mi enfermedad y de si eso puede ayudar a curarme.

En Octubre empiezo las clases. Desearía no conocer a nadie de la facultad. Incluso me alegra pensar esto. Me gustaría no tener que pararme a saludar a ningún compañero. Disfrutar de todo el tiempo para mí y mis estudios.

2-9-03

Mi escasa experiencia con las mujeres me ha hecho llegar a la conclusión de que para llevar una vida afectiva y sexualmente sana es preciso intentar ligar con mucha frecuencia. Además es preciso ser un poco mentiroso. Hay que meterse en el papel y hacer creer a esa mujer que es la mujer de tu vida. Incluso es conveniente engañarse a uno mismo en ese sentido.

Ayer le conté a mi hermano mi experiencia con la mujer de la toalla. Me ha dicho que soy igual que él por desear a mujeres maduras. Esto me ha preocupado porque yo no quiero parecerme a él. Veo que tiene muchos defectos y una vida amorosa muy penosa. Él mismo se considera un vicioso y cínicamente me dice que yo no lo comprendo porque no lo soy. Al menos, oír esto me gustó.

5-9-03

Hoy he ido a renovar el carné de identidad y en la larga espera he visto a una chica que me ha gustado. Se sentó al lado mía, en el único sitio que quedaba libre, y me preguntó que a cuál número estaban atendiendo. Le respondí nervioso y al rato le pregunté si quería tomar algo conmigo. Me dijo que no, que ya había desayunado. Fue tan cortante su respuesta que no me atreví a insistir ni a hablar con ella más.

Estoy perdiendo el miedo paralizante a intentar ligar cuando no estoy eufórico. Puede ser esto algo positivo siempre y cuando no pierda el control. Temo que de tanto intentarlo, sin éxito, me haga tristemente famoso por mi forma directa de ligar. Pero afortunadamente la ciudad es lo suficientemente grande como para que esto ocurra.

El día que traté de ligar en la playa me sentí avergonzado cuando llegué a casa y toda mi familia me preguntaba sobre mi intento de ligar. Me enfadé con ellos. Especialmente me enfadé con mi padre. Tuve la sensación de que se estaba burlando de mí. Bueno, más bien sentí que quería que habásemos del tema como si siempre hubiéramos tenido confianza al hablar de chicas.

Mi forma de tratar de ligar es demasiado directa. No sé si debería cambiar, planear estrategias. No me gusta esto último. Soy demasiado sincero. En esto me parezco a mi hermano. Me gustaría tener alguien que me aconsejara. Mi hermano y mi padre no me son útiles. El primero está tanto o más perdido que yo y el segundo no me ha ayudado nunca y me temo que ya es demasiado tarde.

9-9-03

Ayer hablé con mi psiquiatra. Me animó al decirme que el hecho de no llevar la iniciativa en mis relaciones con mis amigos (no ser yo quien los llame para proponerles hacer algo) le ocurre a las personas inteligentes. También me animó que me asegurara que no tendría problemas en aprobar el curso. Por otra parte le dije lo de mi infancia y las posibilidades de que conociendo algo de ella o de mi adolescencia tendría para desarrollar mi personalidad. Me dijo que en un futuro próximo podría serme útil ver a una psicóloga. Esto también me animo, no sólo porque las psicólogas suelen ser muy guapas, sino también porque siento que tengo mucho que contar y que necesito ayuda para poner las cosas en orden, para saber qué cosas de las que pienso son importantes o en cuáles estoy equivocado.

Anoche pensé en qué le contaría a la psicóloga. Le contaría que no me siento cómodo en algunas ocasiones, cuando me estoy relacionando. Que temo que los demás perciban que soy diferente, que perciban mi inseguridad. Que me rechacen, sobre todo las chicas. Que me preocupa no haber besado nunca a una chica. Que este es el síntoma más evidente de que no soy  del todo normal o que me hace sentirme inseguro.

23-9-03

Se acerca el comienzo de las clases. Tengo sueños angustiosos en los que estoy en clase y no me concentro. Ya he comprado los cuadernos y he llenado los papeles de la matrícula y la beca. Es muy posible que este año no me la concedan.

Me van a dar el premio al mejor deportista de la sección de ajedrez del club. Esto me ha alegrado bastante. El delegado de ajedrez me dijo que él había sido el más votado, pero ya recibió el premio hace tres años por lo que el segundo más votado (yo) lo recibirá este año. Mi familia estará allí.

Sigo viendo a la cajera del supermercado que me gusta. Tengo la impresión de que me mira con desconfianza, pero confieso que mantengo la esperanza de que algún día me diga algo. Sé que es muy difícil pero de ilusión se vive.

También sigo observando desde la ventana de mi habitación a la chica que bailaba. Ya no baila mucho pero la veo poniendo y quitando la mesa muchas noches. A veces me parece que ella me ve y fantaseo con la posibilidad de verla algún día en la calle y presentarme.

26-9-03

Hoy mi hermano ha salido sólo con el coche y ha vuelto a los diez minutos. Mis padres no estaban en casa, sólo mi hermana melliza y de yo. Le hemos preguntado dónde ha ido y ha dicho que a dar una vuelta. Yo pienso que ha ido a comprar grifa. Además pienso que mi hermana le ayuda a hacerlo sin levantar sospechas.

2-10-03

Ya he empezado las clases. Parece que me entero de las explicaciones y que me concentro al estudiar, pero todavía tengo algo de miedo a los exámenes y a la asignatura de Óptica. Antes de cada clase también tengo un poco de miedo a no enterarme bien de las cosas.

Mis dos mejores amigos de la facultad han dejado la carrera (uno seguro y el otro no da señales de vida) por lo que me encuentro algo solo en los recreos. No me encuentro cómodo con la gente que hay. Cuando me arrimo a un grupo con cuyos componentes tengo algo de confianza, no lo hago con mucha seguridad y me quedo físicamente sin arrimarme del todo a ellos. Me cuesta meterme entre ellos y seguir sus conversaciones. Pero esto me preocupa muy poco en comparación con los estudios.

Hoy me ha dicho un compañero que vaya a cenar con él y otros compañeros y compañeras (con los que ya he salido otras veces), pero es jueves y no me apetece tener que recogerme tarde. Por ello le he dicho que no.

Estos cuatro primeros días de clase al igual que la mayoría de días de otros cursos he salido al recreo sin esperar a nadie. Voy a lo mío. Temo que esto no sea sano para mí. Temo que éste sea un indicativo de que soy una persona egoísta. Pero lo cierto es que así me siento cómodo, no me gustan las conversaciones triviales y prefiero estar al lado de una persona que valore el silencio. Pero otras veces, cuando estoy un poco eufórico, no paro de tratar de hacer reír al que está a mi lado. Creo que tengo esta doble personalidad. Me cuesta o no consigo el estado intermedio.

 

14-10-03

Llevo dos semanas de clase y empiezo a ser optimista. No estoy estudiando mucho, una hora diaria como mucho. Cuando empiece a resolver problemas tendré que dedicarle más tiempo. Aún tengo algunas dudas con la asignatura de Óptica y con las prácticas. El profesor de Óptica no es bueno, pero trato de ver la asignatura y sus explicaciones como algo interesante.

Ya no veo a la cajera que me gusta en el supermercado. Creo que ha dejado de trabajar o que está de vacaciones. Me pregunto que pensará de mí; me pregunto que pensarán de mí las mujeres. Mis delirios de grandeza unas veces y mi baja autoestima otras me hacen creerme distinto a la mayoría de los hombres. Esto me lleva a pensar que me será difícil encontrar novia. La verdad es que tengo ganas de encontrar el amor.

 

17-10-03

Me da envidia lo sana que son las relaciones de algunos de mis compañeros de facultad. Yo no soy tan expresivo o extrovertido como ellos. Cuando estoy eufórico me paso de extrovertido, de manera que tengo serios problemas para relacionarme tanto como en el fondo deseo.

Hay un par de compañeros que son aún más introvertidos que yo. Me gusta hablar con ellos y sobre todo que ellos hablen conmigo. En clase se suelen sentar a mi lado, pero en el recreo yo me voy con otros compañeros y ellos vienen con nosotros pocas veces. A mí me pasa algo parecido a otro nivel . A veces pienso que debería animarles más explícitamente a venir con nosotros, pero en realidad no me apetece, preferiría que ellos tuviesen la iniciativa necesaria para venir con nosotros.

Creo que a los compañeros con los que paso el recreo también les cuesta relacionarse con chicas. Desde que estaba en el colegio he preferido relacionarme con gente así. Un malpensado pensaría que somos una panda de gays.

 

24-10-03

Empiezo a tener serias dudas acerca de si seré capaz de aprobar el curso. Hay una asignatura que es muy difícil. Prefiero no decirle a la gente que tengo esta preocupación pues sería repetir lo que pasó el año pasado, crear un entorno de preocupación. No puedo evitar achacar esta falta de concentración a la medicación; al haloperidol. No me concentro porque estoy preocupado, pesimista.

 

28-10-03

Soy algo más optimista ahora. Me he puesto a estudiar óptica y otras asignaturas y me parece que puedo concentrarme bien.

Cambiaría mi sueño de ser una celebridad en ciencias por encontrar una mujer de la que enamorarme y tener una familia con ella. Puede que los sueños se hagan realidad, pero la mayoría de las veces tenemos que renunciar a muchos de ellos y tratar de hacer realidad otros sueños.

 

19-5-04

Tengo este diario un poco abandonado pues la mayor parte del tiempo estoy cateando, buscando una chica de la que enamorarme.

Dentro de poco son los exámenes y me siento optimista.

Hace dos meses me rompí un brazo jugando al futbito (siguiendo los consejos del Dr. Guerrero). Ya estoy casi curado. Solo me falta poder rotar el antebrazo.

No he vuelto a tener ninguna pseudo relación con ninguna chica. Bueno, casi ninguna. Tengo miedo de tenerla antes de los exámenes.

Conozco muchas chicas por internet y a todas les encuentro algún defecto. Hace un mes quedé con una pero me dejó plantado.

 

9-6-04

Ya he empezado los exámenes y no van mal. Tengo dudas con uno pero si suspendo tengo aún otra oportunidad antes de septiembre.

He conocido a una chica por internet muy simpática y guapa que creo que haría buena pareja conmigo. Tengo buenas sensaciones pero no quiero emocionarme demasiado. Es un encanto.

Por otra parte he desarrollado una nueva teoría sobre el desencadenante de mi enfermedad. Cuando estaba en el colegio y me sentía el mas listo de la clase pensaba que no se me recompensaban por ello ni en el colegio ni en la familia. Por ello me imaginaba que era parte de un experimento. He tenido delirios de grandeza desde muy pequeño.

 

 




 

Bipolar World   © 1998, 1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014
Owners: 
Allie Bloom, David Schafer, M.Ed. (Blackdog)
Bipolar World Partners:  John Haeckel, Judith (Duff)
Founder:  Colleen Sullivan
 

Email Us at Bipolar World

About Us  Add a Link  Advance Directives  Alternative Treatments  Ask the Doctor   Ask Dr. Phelps about Bipolar Disorder   Ask The Doctor/Dr. Phelps' Topic Archives  Awards  Benny the Bipolar Puppy  Bipolar Chat  Bipolar Children  Bipolar Disorder News  Bipolar Help Contract  Bipolar World Forums  Book Reviews  Bookstore  BP & Other mental Illness   Clinical Research Trials & FDA Drug Approval   Community Support   Contact Us  The Continuum of Mania and Depression   Coping   Criteria    Criteria and Diagnosis  Criteria-World Health Disabilities,  DSMV-IV   Dual Diagnosis  eGroups  Expressions (Poetry, Inspiration, Humor, Art Gallery, Memorials  Family Members   Getting Help for a Loved One who Refuses Treatment  Greeting Cards  History of Mental Illness  Indigo  Job and School  Links    Medications   Medication and Weight Gain    News of the Day  Parent Chat  Pay for Meds  Personal Stories  Self Help  Self Injury  Significant Others  Stigma and Mental Health Law  Storm's Column  Suicide!!!  The Suicide Wall  Table of Contents   Treatments  Treatment Compliance  US Disability  Veteran's Chat  What's New?